Cultura hondureña

Gilda Batista (Honduras): "La reina del pijeo", 1999.

El propósito de esta página es divulgar la cultura hondureña en sus distintas manifestaciones, no solo literatura, pintura, música u otras expresiones artísticas, sino también política, derechos humanos, formas de organización social, en fin, nuestras distintas maneras de ser hondureño y hondureña.



“Las definiciones de la política educacional y cultural tienen que basarse en la filosofía del desarrollo en las actuales condiciones del mundo que vive una crisis profunda. (…) [Se] debe concretar la política cultural para que no continúe reducida a lo pintoresco y lo folclórico, como ocurre en la actualidad”. Ventura Ramos Alvarado (1908-1992)


 Leyva, Héctor M. (2000): Hacia una dinámica cultural del desarrollo en Honduras
"El bajo nivel de confianza hacia las diversas instituciones y la percepción de que la inseguridad, la violencia y las condiciones de vida seguirán empeorando, como queda patente en los resultados de la presente encuesta de opinión pública, parece dejarnos una sociedad deprimida. En última instancia, la gente parece que se decide por depositar sus escasas y precarias esperanzas en el providencialismo y mesianismo que provengan de las ofertas eclesiásticas, particularmente las de corte pentecostal y milenaristas."
Moncada, German (s.f.e): Identidad social y desarrollo: Trazos de un perfil
Breve estudio sobre las características de la identidad social de los hondureños y las hondureñas.
Moncada, German (s.f.e.): Espacio e identidad social
"El espacio", dice el autor, "no sólo contiene a las personas, sino además las define. Los lugares hacen a sus habitantes acreedores de ciertas características de identidad social (...) Por ejemplo, comprender la ciudad de Tegucigalpa puede ayudar a entender los efectos que ésta tiene sobre las personas que le habitan y las relaciones que se hacen posibles en este escenario".
Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús (ERIC): Sondeo de opinión pública 2011
"El bajo nivel de confianza hacia las diversas instituciones y la percepción de que la inseguridad, la violencia y las condiciones de vida seguirán empeorando, como queda patente en los resultados de la presente encuesta de opinión pública, parece dejarnos una sociedad deprimida. En última instancia, la gente parece que se decide por depositar sus escasas y precarias esperanzas en el providencialismo y mesianismo que provengan de las ofertas eclesiásticas, particularmente las de corte pentecostal y milenaristas.
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1 comentario:

g. Batista Art Studio dijo...

En horabuena este tipo de sitio(s)de encuentro(s).